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El sistema cultural de Rusia y Cuba reacciona ante la serie "Chernobil" (HBO, 2019. Cinco capítulos)

La serie "Chernobil" da por consumada la crítica al leninismo y el stalinismo y se lanza al cuestionamiento de Gorbachov. Lo más grave de la crisis nuclear de Chernóbil habría sido la intransparencia, lo que da al traste con la política de "glasnost" de tabárich Gorby.

Es atinado: el enemigo de Occidente no es la URSS sino Rusia; y esto lo avizoró Tocqueville hace bastante tiempo.

El enfoque de Lavrov respecto al diferendo con EEUU recuerda bastante el enfoque de Fidel Castro: "Las diferencias no son circunstanciales sino históricas" (quizás hasta naturales, ya que incluyen las geografías). El actual canciller ruso lo dijo más o menos así: "Las tensiones con EEUU nunca desaparecerán porque doquiera que nosotros llegamos ya ellos están" Y eso aplica tanto para las islas del Caribe como para la luna.

Al final del capítulo 5, que es el final de la (mini)serie, se empiezan a rodar unos textos con la intención de redondear la historia. En uno de los párrafos HBO calcula la cantidad de víctimas del desastre en una cifra que va desde 3,000 a 33,000. Y agrega que el dato oficial de víctimas dado por el entonces gobierno soviético fue de 37. Y asesta el golpe: Cifra que el actual gobierno ruso no ha rectificado.

Por tanto, además de Gorby, está cuestionado Putin.

La prensa oficial rusa ha salido a discutir la serie. Y la prensa oficial cubana también lo ha hecho. Cuba ha publicado la portada de GRANMA que demuestra que el auxilio a niños víctimas en Chernobil no fue una operación secreta. Y aclara que ahora también presta atención a "los nietos" de Chernobil.

El ex-Congresista cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart también trajo a Miami niños afectados en Chernóbil. Una política reactiva: Como cuando Jorge Mas Canosa invitó a Savimbi a Miami, mientras Fidel Castro era en la isla el anfitrión de Mandela. (Por Emilio Ichikawa)

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