En el socialismo cubano se hizo célebre una organización llamada ANIR; su familiaridad social permitió (y permite) que sus miembros sean tuteados como "aniristas". La ANIR es la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores; un gremio que en EEUU se reconoce culturalmente como "inventores".
La ANIR cubana agrupa lo mismo a inventores originales que a "tumbadores" y plagiarios. A la ANIR lo mismo se la ama (cuando una válvula detiene un salidero de agua) que se le teme (cuando anuncia que empezará a usar derivados del henequén para reparar equipos de Cubana de Aviación).
Empresas como Boeing y General Motors tienen departamentos de ensamblaje. Mientras tiendas como "Toys R Us" han sido famosas por vender juguetes por partes; lo que sirve al niño para aprender las "habilidades" (skills) del ensamble. Porque "ensamblar" no es una ciencia ni una ténica, es una pericia que ciertamente se parece al arte.
Las plantas de ensamblaje en EEUU encargan partes y componentes a compañías productoras, y las acoplan al equipo matriz (un avión, un auto, un tanque); un proceso cuidadoso, aunque simple… Pero entonces llegaron los cubanos.
Eventualmente, solo eventualmente, una pieza debe ser rectificada antes de ponerla porque existe un desacople; extraordinario, casual, de detalle… Pero lo que es ocasional para un trabajador norteamericano que va por el libro, en el "anirista exiliado" es una regla.
Lo primero que hace el anirista cubano en EEUU es tirar a la basura la información escrita que acompaña la pieza; lo segundo, encontrar defectos a la pieza para recortarla, pintarla, lijarla… Así envía el mensaje de que el asunto es muy complicado; lo que puede tener consecuencias.
El hábito o reflejo "anirista" es de cuidado: por ahora "el invento" es en EEUU un trabajo de minorías selectas, mientras que en Cuba una política de estado y parte de la identidad nacional. (Por Emilio Ichikawa)
La ANIR cubana agrupa lo mismo a inventores originales que a "tumbadores" y plagiarios. A la ANIR lo mismo se la ama (cuando una válvula detiene un salidero de agua) que se le teme (cuando anuncia que empezará a usar derivados del henequén para reparar equipos de Cubana de Aviación).
Empresas como Boeing y General Motors tienen departamentos de ensamblaje. Mientras tiendas como "Toys R Us" han sido famosas por vender juguetes por partes; lo que sirve al niño para aprender las "habilidades" (skills) del ensamble. Porque "ensamblar" no es una ciencia ni una ténica, es una pericia que ciertamente se parece al arte.
Las plantas de ensamblaje en EEUU encargan partes y componentes a compañías productoras, y las acoplan al equipo matriz (un avión, un auto, un tanque); un proceso cuidadoso, aunque simple… Pero entonces llegaron los cubanos.
Eventualmente, solo eventualmente, una pieza debe ser rectificada antes de ponerla porque existe un desacople; extraordinario, casual, de detalle… Pero lo que es ocasional para un trabajador norteamericano que va por el libro, en el "anirista exiliado" es una regla.
Lo primero que hace el anirista cubano en EEUU es tirar a la basura la información escrita que acompaña la pieza; lo segundo, encontrar defectos a la pieza para recortarla, pintarla, lijarla… Así envía el mensaje de que el asunto es muy complicado; lo que puede tener consecuencias.
El hábito o reflejo "anirista" es de cuidado: por ahora "el invento" es en EEUU un trabajo de minorías selectas, mientras que en Cuba una política de estado y parte de la identidad nacional. (Por Emilio Ichikawa)
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