Se produce a sí mismo bajo la marca de "el más grande opositor cubano llegado a Miami". Desde un pueblo de áreas verdes (toda la isla, menos La Habana y Varadero, su Municipio Especial) que no debo nombrar por el temor a la presión de grupo, que es más fuerte que la gubernamental. A diferencia de otros compatriotas que dicen amar la tierra de sus ancestros, él asegura que lo que realmente ama no es la tierra cubana sino el mar, los ríos, las lagunas, los arroyos, los charcos, las zanjas (en Cuba no hay asequias, como en Burjassot)… en fin, el agua kubishe. La prueba de que es o fue alguna vez el opositor más grande de la isla consiste en que, mientras pescaba en la costa u orilla, junto a otros prominentes opositores, la Seguridad del Estado se dirigía especialmente a él obligándole a sacar el nylon, cordel, curricán o pita del agua. Si cuando recogía el carrete resultaba que traía el anzuelo vacío, sin restos de carnada o un ejemplar convicente enganchado o robado al arr...
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